Proyectos de Ley
26/02/07 7588-D-06
Nulidad de la amnistía, indulto o conmutación de penas de los
delitos de lesa humanidad
Art. 1º.- Se incorpora como artículo 61 bis del
Código Penal de la Nación el siguiente:
“Art. 61 bis.- Es absoluta e insanablemente
nula la amnistía concedida en favor de personas procesadas o condenadas
por delitos de lesa humanidad, cualquiera sea el tiempo en que hubieran
sido cometidos.”
Art. 2º.- Se incorpora como artículo
68 bis del Código Penal de la Nación el siguiente:
“Art. 68 bis.- Es absoluta e insanablemente nulo
el indulto o conmutación de penas decretados en favor de personas
procesadas o condenadas por delitos de lesa humanidad, cualquiera
sea el tiempo en que hubieran sido cometidos.”
Art. 3º.- Se incorpora como artículo 248 ter del
Código Penal el siguiente:
“Art. 248 ter.- Se impondrá prisión o reclusión
de 10 (diez) a 25 (veinticinco) años, e inhabilitación absoluta
perpetua, al funcionario público que concediese amnistías o decretase
el indulto o la conmutación de penas de personas procesadas o condenadas
por delitos de lesa humanidad, cualquiera sea el tiempo en que hubieran
sido cometidos, sin perjuicio de la nulidad absoluta e insanable
del acto.”
Art. 4º- Se incorpora como artículo 33 bis de
la ley 24.660 el siguiente:
“Art. 33 bis.- En ningún caso se concederá la detención
domiciliaria a personas procesadas o condenadas por delitos de lesa
humanidad, cualquiera sea su edad o el tiempo en que los delitos
hubieran sido cometidos.”
Art. 5º- Se incorpora como inciso 6 del artículo
56 bis de la ley 24.660 el siguiente:
“6.- Delitos de lesa humanidad, cualquiera sea el tiempo en que
hubieran sido cometidos.”
Art. 6.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.
FUNDAMENTOS
Señor Presidente:
El 24 de marzo se cumple el 30 aniversario de la peor masacre que
perpetraron los grupos económicos nacionales y extranjeros contra
toda una generación de obreros, estudiantiles, intelectuales, profesionales,
y muchos otros luchadores populares.
Los gobiernos “democráticos” posteriores garantizaron la impunidad
a los militares y civiles que impusieron el terror en nuestro país,
con la sanción de las leyes de obediencia de vida y punto final
(hoy anuladas gracias a la presión popular) por parte del Poder
Legislativo y los indultos a los genocidas por parte de Carlos Menem.
Tal actitud no sólo colisiona con los instrumentos internacionales
sobre derechos humanos, sino que insulta la conciencia colectiva
de nuestro pueblo que sigue reclamando juicio y castigo a los genocidas.
La presión de ese reclamo ha llevado a que en el Congreso de la
Nación se hallen actualmente en tratamiento varios proyectos en
relación a la anulación de los indultos.
Los indultos menemistas son, claramente, un acto de encubrimiento,
protección, y garantía de impunidad a los genocidas del autodenominado
“Proceso de Reorganización Nacional”. Estas decisiones gubernamentales
sugieren un reconocimiento de la clase dominante a los militares
y civiles golpistas, que tenían como objetivo “erradicar” toda forma
de reclamo, de lucha, y de expresiones colectivas que la sociedad
desarrollaba en esa etapa histórica.
La facultad de indultar o conmutar penas por parte del Presidente
de la Nación, o de amnistiar por parte del Congreso de la Nación,
debe ser considerada delictiva cuando es ejercida en favor de autores
de delitos de lesa humanidad.
El genocidio, la tortura, la desaparición forzada de personas, son
delitos de gravedad tal que cualquier forma de eximir de responsabilidad
a sus autores debe ser asimilada a la complicidad o al encubrimiento
de dichos actos. Por este motivo, consideramos que debe ser severamente
penalizado quien se tome atribuciones que tiendan a generar instancias
para la repetición de estos actos aberrantes.
Consideramos este proyecto complementario de las iniciativas con
estado parlamentario presentadas por Patricia Walsh (expte. 612-D-05),
Gerardo Conte Grand (expte. 5318-D-05 orden del día 3226/05), Méndez
de Ferreira (expte. 3798-D-05), Stolbizer (expte. 835-D-05) y Rodríguez
(expte. 658-D-06), acompañados por varios diputados de distintos
bloques.
Con la presentación de este proyecto no pretendemos sobreabundar
en el reclamo de justicia: simplemente consideramos una ineludible
obligación de cada diputado expresarse clara y concretamente sobre
un tema tan vergonzoso para los argentinos, como ser los infames
indultos a los genocidas VIDELA, MASSERA, AGOSTI, SUAREZ MASON,
GALTIERI, MENÉNDEZ, HARGUINDEGUY, CAMPS, MARTINEZ DE HOZ, LAMBRUSCHINI,
VIOLA, NICOLAIDES, entre otros criminales.
El recordado periodista asesinado y desaparecido por la dictadura,
Rodolfo Walsh, denunció al año de producirse el golpe de estado,
en su célebre “Carta Abierta a la Junta Militar”: “Han restaurado
ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas
que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al
pueblo y disgregan la nación. Una política semejante solo puede
imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo
los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror mas
profundo que ha conocido la sociedad argentina ... Dictada por el
Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente
a Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica
de esa junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía
ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de
monopolios internacionales...“.-
Documentos del Departamento de Estado norteamericano desclasificados
prueban que en octubre de 1976, el Secretario de Estado Henry Kissinger
y altos funcionarios de EEUU dieron su total respaldo a los generales
argentinos y los alentaron a terminar la represión antes de que
el Congreso estadounidense redujera la ayuda militar. En ese entonces,
el Congreso de EEUU estaba a punto de aprobar sanciones contra el
régimen argentino debido a las presiones internacionales que denunciaban
la existencia de miles de secuestrados, asesinados y desaparecidos
por la Junta militar, por lo Kissinger les reclamaba actuar con
celeridad.
Durante su encuentro con el Ministro de Relaciones Exteriores, Almirante
Cesar Augusto Guzzetti, el 7 de Octubre de 1976, el Secretario de
Estado interrumpió el informe sobre la situación de Argentina del
Ministro de Relaciones Exteriores y dijo: "Mire, nuestra actitud
básica es que nos gustaría que triunfen. Tengo una posición anticuada
que los amigos deben ser apoyados. Lo que no se entiende en los
Estados Unidos es que ustedes tienen una guerra civil. Leemos sobre
los derechos humanos pero no sobre el contexto. Mientras mas rápido
triunfen mejor. El problema de los derechos humanos esta creciendo.
Su embajador puede informarle. Deseamos una situación estable. No
les causaremos dificultades innecesarias. Si ustedes pueden terminar
antes que el Congreso vuelva, seria lo mejor. Ayudaría si pueden
reestablecer cualesquiera libertades."
Está claro que la “posición anticuada que los amigos deben ser apoyados”
de Kissinger es, en realidad, la tradicional política expansionista
norteamericana, para controlar el territorio y los recursos naturales
de todo el continente. Para el sostén de su dominio económico y
político sobre la región, era indispensable derrotar a los pueblos
latinoamericanos, protagonistas del proceso que se estaba dando
en busca de una Latinoamérica independiente, libre y soberana.
El propio Kissinger así lo expresó en 1974 en el documento conocido
como “Informe Kissinger”: “La economía de los EE.UU. requerirá grandes
y crecientes cantidades de minerales del extranjero, especialmente
de los Países Menos Desarrollados (PMDs). Este hecho hace que los
EE.UU. tengan un gran interés en la estabilidad política,
social y económica de los países suministrantes...”
(destacado propio). La estabilidad política, social y económica
anhelada por Kissinger se traduce en el control por parte
de Estados Unidos de los gobiernos, de los pueblos, y de los recursos
naturales, respectivamente. Fueron los pueblos los que más se resistieron
a esos anhelos, por eso la “necesidad” de disciplinarlos por medio
del terror de Estado.
Inquieta pensar que las mentes macabras del poder imperialista no
escatimen propuestas aberrantes para avanzar en pos de sus objetivos
de controlar a las “díscolas” poblaciones latinoamericanas, y así
tomar posesión de sus riquezas naturales.
En 1974, el entonces Secretario de Estado Kissinger, en el citado
documento, “alerta”: “Donde quiera que una disminución de las presiones
demográficas, por medio de una disminución en los índices de la
natalidad, pueda aumentar las posibilidades de dicha estabilidad,
la política demográfica se hace relevante para los suministros
de recursos y para los intereses económicos de los EE.UU."
Esta actitud genocida no sólo no ha terminado, sino que sigue tiñendo
el mundo en la actual era Bush. Tres años lleva la invasión a Irak,
amenazan con invadir Irán, avalan las políticas de exterminio israelíes
contra el pueblo palestino, producen intentonas golpistas en Venezuela
(que fueron derrotadas por el pueblo). Esta amenaza no ha terminado,
y vemos con preocupación la posibilidad de que se extienda a Bolivia,
donde el pueblo con sus luchas derribó los gobiernos afines a EE.UU.,
e impuso un gobierno de tinte antimperialista.
La “estabilidad política, social y económica” alla Kissinger se
traduce en desempleo, pobreza, aumento de la explotación de los
trabajadores, feroz endeudamiento externo, salarios lejanos al costo
de la canasta familiar, y pérdida de los derechos de los trabajadores.
Estas cuestiones siguen pendientes, puesto que, desde el fin de
la dictadura, no han tenido solución por parte de los gobiernos
“democráticos” posteriores al 10 de diciembre de 1983. Incluso,
en algunos momentos se han visto profundizados.
El repudio de la ciudadanía a estas políticas y sus consecuencias,
así como a la protección que el Estado durante tantos años ha dado
a los responsables del golpe genocida del ´76 (que siguen indultados),
nos plantea la necesidad de buscar justicia para que no se repitan
hechos tan atroces.
En este contexto, nos alarma ver en la petrolera Ciudad de Las Heras,
Provincia de Santa Cruz, cómo a los reclamos de los trabajadores
del área se les responde con la militarización de la zona por parte
de Gendarmería Nacional. Cientos de trabajadores y vecinos son perseguidos,
en muchos casos encarcelados y torturados, lo que nos recuerda las
metodologías aplicadas por la nefasta dictadura militar.
Anular los indultos y sancionar a los funcionarios públicos que
avalaron los mismos, es la deuda que tenemos para con los 30.000
compañeros detenidos-desparecidos, y con los demás militantes populares
de ayer y de hoy.
Por lo expuesto, solicitamos la aprobación de este proyecto de
ley, que es la reproducción del que fuera presentado el 26 de febrero
de 2007, expediente Nº 7588-D-06.
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