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Recursos Naturales y Medio Ambiente

 

Gualeguaychú es el nuevo actor social

Víctor Bacceta
Lunes, 17 de Abril de 2006. 17:12 hs.

 

Muchas gracias por la invitación de ustedes para participar de este encuentro.
En primer lugar una información, yo integro el grupo pero además soy periodista entonces puedo tal vez manejar un poco más el tema de la información.
Uruguay a diferencia de Chile, o Argentina o de otros países de la región, no ha tenido al menos hasta ahora grandes riquezas minerales. Entonces no tenía una experiencia de presencia de capitales de inversión de gran volumen, como es el caso que se está presentando ahora con las plantas de celulosa.
A la altura en que nuestra región, y en nuestro país y en eso Uruguay es rico, la tierra para plantar y el agua para abastecer plantaciones y las fábricas de celulosa, han pasado a ser una riqueza fundamental y estratégica para el futuro.
Entonces Uruguay empezó a contar muy seriamente para estos grandes capitales. En el caso del Uruguay, estas inversiones de la celulosa no comienzan con la instalación de la planta y por eso hay que tomarlo en un conjunto mas amplio.
Esto comienza con una política de forestación. Generalmente las plantas de celulosa empiezan a aparecer a los 10 años de iniciadas las grandes plantaciones, porque es la primera fase de maduración de las grandes plantaciones de eucaliptus. Esta es la materia prima que van a usar las plantas de celulosa. Antes de eso no tendría sentido que se instalaran. Entonces esto viene precedido por una política de instauración de grandes plantaciones iniciales de árboles que modifican totalmente el ecosistema y que ya tienen grandes impactos ambientales y sociales, además de los que después van a tener y tienen las plantas de celulosa.
Son dos fenómenos que están interrelacionados, pero que además tienen cada uno impactos específicos. Van a ver que al lado de estas plantas de celulosa, de estos proyectos de plantas de celulosa que se están instalando, hay en un radio de mas o menos 200 Km. a la redonda, grandes plantaciones de árboles ya instaladas.
Uno de los argumentos que se usan en la difusión en Uruguay es ¿qué vamos a hacer con los árboles que tenemos plantados?, no podemos comernos los eucaliptus. Están ahí, y ya están empezando a tener el tamaño necesario para ser cortados. Es importante asociar esto para entender el fenómeno.
Segundo, por la naturaleza de este proyecto de inversión en esta área, son inversiones de gran volumen y de 40 ó 50 años de perspectiva de realización. Esto es lo que empieza a generar una serie de condicionamientos, en la medida por supuesto de que los gobiernos y los sectores políticos que están al frente de esos gobiernos, se sometan a ellos.
Pero aquí, me parece que hay que agregar un componente a lo que estamos discutiendo, no son sólo las multinacionales, son los grandes llamados bancos multilaterales de desarrollo, los que están en este juego: El BID, el Banco Mundial y si están ellos, está el Fondo Monetario atrás. Entonces ¿por qué estas multinacionales son tan poderosas frente a los gobiernos nacionales? Porque tienen discusiones internacionales de enorme peso en el flujo crediticio financiero internacional que están apoyando estratégicamente estos proyectos.
En la medida en que los gobiernos no sean capaces de enfrentar o de cuestionar ese modelo global, quedan sometidos a los condicionamientos que este modelo implica. Es decir, si el gobierno económico de desarrollo que hoy tenemos, supone entre sus acciones que lo vital es exportar, exportar todo lo que tenemos, porque recién después con esas divisas podremos comprar lo que necesitemos para comer, entonces tenemos que vender todo lo que tenemos en nuestro país para después poder comer. Comprar comida que a esa altura no se va a poder plantar y producir en nuestro país, y entonces la vamos a tener que comprar afuera.
Ese modelo que ha invertido la razón de la economía, es el que genera toda una secuela de condicionamientos entre los gobiernos de derecha y de izquierda como es el caso que se denomina hoy en Uruguay. No son capaces de cuestionar, simplemente quedan sometidos al engranaje.

Porque ¿cómo es el caso de Uruguay en este momento? Hace un año se festejó con una fiesta popular realmente el triunfo del Frente Amplio, la primera vez en 150 años de la historia conocida del país que sube un gobierno de izquierda. Un gobierno producto de una movilización de tres décadas, que atravesó por una dictadura, que atravesó por pactos de represión muy dura, etc.
Entonces este triunfo generó una expectativa muy importante, entró a la población, fue un triunfo electoral de primera vuelta muy significativo también. Fue un vuelco, no solamente por ser partidarios de izquierda, creo que sectores importante de la población hicieron ese vuelco porque ya estaban cansados de las mentiras de los gobiernos anteriores, de los dos partidos.
Este gobierno hasta el momento en que asume, tenía posiciones tomadas con respecto a este tema en particular el de las pasteras. El Frente Amplio tenía una posición y además la central sindical también tenía una posición de congreso contra las plantas de celulosa. Pero sin embargo, de manera sorpresiva, y sin decir agua va, porque podría tener toda la legitimidad para el momento de asumir el Sr. Tabaré Vázquez, de decir, bueno aquí tenemos que analizar, nosotros estamos recién llegando, acá se han adoptado decisiones en las cuales nosotros no participamos y nos opusimos.
Hoy tenemos la legitimidad de la elección y que además le dio mayoría absoluta parlamentaria, ni siquiera tiene el Frente Amplio que someterse a alianzas con otros sectores, para tapar las cosas que necesite. Eso no se dice, si le tratamos de buscar una explicación, porque no han dado ninguna, yo creo que la explicación que existe está en lo que decía antes, el engranaje del modelo que este gobierno, una vez que asume, no tiene la voluntad política de cuestionar. Entonces este gobierno se plantea y creo que como opción de izquierda, esta opción queda reducida a ser mejores administradores, pretendieron ser no corruptos, que los anteriores del modelo neoliberal que simplemente venía imperando, para destinar algo que nos quede por ser buenos administradores, para los problemas sociales.
El modelo neoliberal se puede administrar mejor y podemos atender los problemas sociales, que han surgido a partir de que los otros eran malos administradores. Esto es una falacia. Está suficientemente probado que no es posible administrar el modelo neoliberal con sus principios y resolver con las migajas, con la caridad, los problemas sociales que ese modelo genera.
Pero entonces, para los programas sociales, para los programas de emergencia social, como se ha planteado el gobierno uruguayo actual están los préstamos del BID y los préstamos del Banco Mundial destinados a los programas sociales.
El gobierno del Frente Amplio inició un programa de emergencia social que dijo que iba a durar sólo dos años dando una donación mensual para gente que ya está en condiciones socioeconómicas muy precarias, y ese dinero es dinero que no retorna, que no genera fuentes de trabajo consistentes, y que el gobierno cuando pasen los dos años, va a tener que pedir nuevamente recursos para sostener ese programa de emergencia social.
Porque no va a haber generado, mucho menos con ese proyecto de la forestación y la celulosa, las fuentes de trabajo necesarias, que es lo que precisa esa gente que está en las condiciones precarias. La gente lo que necesita son condiciones de trabajo apropiadas, saludables y benignas para toda la sociedad.
Entonces los señores del BID y del Banco Mundial le dirán, bueno sí nosotros les podemos apoyar el programa de emergencia social pero ustedes tienen que seguir con el plan de la forestación y la celulosa, que es un plan de largo plazo.
El BID que es un banco interamericano de los gobiernos latinoamericanos supuestamente, esta investigación, el puerto de entre, el puerto de Pepituá en el Río Uruguay, está financiado por el BID. O sea no son solo financiamientos de capitales multinacionales, si los bancos estos que son bancos instituciones intergubernamentales, están apoyando estratégicamente con sus asesores, con sus informes este proyecto y este modelo.
Y a cambio de que se de continuidad a esos proyectos, ellos pueden tirar unas migajas para atender los programas de emergencia social. Imagínense lo que eso significa.
Entonces, nosotros los integrantes de Guayubira y de otras organizaciones existentes en el Uruguay, teníamos otra expectativa del comportamiento de este gobierno. Pero este gobierno no ha tenido ni la capacidad política de explicar por qué está haciendo lo que está haciendo. No ha podido explicar que está haciendo esto por los condicionamientos o por la herencia que le dejaron los gobiernos anteriores, eso no lo ha dicho. Simplemente pasó a respaldar estos proyectos y atrás vinieron naturalmente todos los partidos, los partidos tradicionales antiguos que habían sido los gestores de esa política.
Entonces por eso a veces habla de unión nacional, unión nacional de las cúpulas partidarias a las cuales se sumó el gobierno del Frente Amplio. Pero a partir de una cosa muy grave porque además creo que esto que estamos viviendo hoy que es una tentativa de integración, de un enfrentamiento binacional, de un enfrentamiento entre pueblos, es una tentativa muy irresponsable y muy perversa de desviar la atención del problema central.
Es muy curioso que esto ocurra en Uruguay y con un gobierno de izquierda, porque desde que yo milité en el movimiento estudiantil y después en el movimiento sindical siempre hablábamos de los conflictos nacionales generados en América Latina para distraer de los problemas políticos internos. Pero eso era pan comido para nosotros, y Uruguay supuestamente era un país que a diferencia de otros no tenía
nada de nacionalista, a los uruguayos no nos preocupa eso.
Sorprendentemente se ha dado un giro en donde Uruguay hoy quizás haciendo protestas, hace falta solo escuchar las calles un poco, manifestaciones de xenofobia, de la peor calaña, generando y generando en la población. Esto es una responsabilidad muy grande además de los medios de prensa, aparte de que están presionados obviamente por el gobierno, eso se ha confirmado, están generando en la población odios y resentimientos.
Hay que señalar esto porque no es casual, si se siguen mas o menos meticulosamente los pasos diplomáticos del gobierno uruguayo del último año, las declaraciones del canciller Gargano sucesivas, al principio uno podría pensar que este señor es medio bruto, que de diplomacia no sabe mucho, pero a cierta altura ya eso no se puede pensar mas. Eso es una opción premeditada por generar un conflicto, porque el conflicto les permite sacar del medio, y es lo que de hecho han conseguido en buena medida en los medios de información, a los grupos ambientalistas, o políticos simplemente sociales que de alguna manera podían estar inquietos por estos proyectos, interesados en informarse y probablemente cuestionar. Eso en el corto plazo les ha servido para eso. Pero es una forma muy irresponsable de encarar esta situación.
Por último quiero hacer alusión a una cosa que la he vivido también en mi trabajo periodístico. Acá hay un fenómeno nuevo que tiene mucha importancia y en el cual ustedes son los actores. Hay un despertar de las poblaciones, de las comunidades locales, y esto es un actor que los otros gobiernos de derecha no han estado acostumbrados a tratar ni tampoco los de izquierda que ahora están gobernando.
Porque en los actores habitualmente hasta ahora adquiridos, vamos a decir así, y estaban el Estado, los partidos políticos, los sindicatos y en los últimos tiempos también han aparecido las ONG, ONG ambientalistas, sociales, pero comunidades locales, poblaciones que quieren discutir la forma de vivir y que quieren intervenir en las decisiones políticas, eso sí que es un fenómeno nuevo y saben muy poco todavía cómo manejarlos.
En el caso concreto de la publicación de los compañeros de Entre Ríos, eso se ve también en las reacciones frente al hecho y en las declaraciones, tanto de Gargano como de Tabaré Vázquez. Ellos pensaban que de alguna manera primero respondían a Busti, era una movilización política de Busti para ganar las elecciones de octubre del año pasado.
Pasaron las elecciones y entonces siguió, bueno no esto es por rivalidades económicas, porque en realidad ellos quisieran que las plantas de celulosa estuvieran de su lado. Y después de hecho en los últimos tiempos el gobierno uruguayo está clamando por la represión. Que los repriman, que los saquen del medio de la ruta, ¿por qué no meten la gendarmería? Ah! entonces Kirchner es amigo o enemigo, porque ellos solo conciben el manejo de la superestructura, es decir un movimiento social o responde al Estado o es sujeto por el Estado o es reprimido por el Estado, o responde a partidos, o responde a sindicatos, o responde a esas ONG ambientalistas, piqueteros, extremistas, fundamentalistas entre otros epítetos más.
Entonces es muy interesante observar y constatar que es un actor nuevo que nos han marcado y que a pesar de todas las dificultades que nosotros podemos sentir en este momento, esto estratégicamente tiene una importancia muy grande.
Y hoy se sabe, porque inclusive en los ámbitos internacionales políticos se sabe que proyectos de inversión de gran envergadura como éstos con una inestabilidad social cercana no pueden prosperar. Eso algunos lo llaman hoy licencia social para operar.
Es decir no basta con tener el respaldo del gobierno, las grandes empresas mineras en la antigüedad, tenían el respaldo del gobierno y ya con eso no precisaban más, porque si era necesario el gobierno les ponía el ejército y liquidaba a los que estuvieran descontentos en la zona. Pero eso ahora no se puede hacer. Entonces si no se consigue alguna forma de consenso o de acuerdo con las comunidades locales, el proyecto no es viable, aunque tenga el apoyo del gobierno, aunque tenga el apoyo de organizaciones financieras internacionales, el proyecto no es viable. Eso hay que tenerlo muy presente.
De alguna manera, ya hay experiencias de este tipo en América Latina. La movilización de Tambo Grande en Perú es un ejemplo, de un gran proyecto minero que se quiso instalar en una zona agrícola muy rica y que por los intereses de la inversión minera querían acabar con la agricultura que le daba trabajo a 50.000 personas. El proyecto minero durante un lapso de tiempo no le iba a dar trabajo más que a 3.000.
Y fue la movilización persistente de la población la que los hizo desistir. Ese proyecto se acabó, tuvieron que ir a los tribunales internacionales, tuvieron que organizar por su propia cuenta un plebiscito y que como no les ofrecieron las autoridades electorales del país para verificar el resultado del plebiscito, trajeron observadores internacionales, y el plebiscito dio 98% y eso más allá de las dificultades tiene que darnos una esperanza y tenemos que tener una visión estratégica de la confianza que nos debe dar la capacidad de movilización de la población.

 

 

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